Atención: este posto no es una reseña crítica de la película, así que: fans fundamentalistas del niño mago, terminen de leer el post antes de lanzarse a insultarme. Y fans del buen gusto, espero que su mente no materialice las imágenes que este post pueda sugerir. Gracias.Pues ahí tienen, que el viernes pasado fui al cine a ver la ultima película de ese pinche niño mago. Y es gracioso: nunca he sido muy fan y jamás he leído alguno de los libros, pero por alguna circunstancia he visto todas las películas en el cine (menos la tres). Pero eso no viene al caso.
Mejor les planteo la escena:
Es viernes en la tarde. Estoy en mi casa, preparándome para salir. Antes de abandonar mi hogar, hago la reglamentaria visita al sanitario para no tener ningún percance… extrañamente, nada sale de mí, lo que me hace suponer que estoy listo para irme.
Salgo de mi casa hasta mi punto de encuentro con la
gato. Tomamos una combi y nos dirigimos al cinema. Mi estomago esta bien, nada de que preocuparse.
Llegamos al cine. Compro los boletos. Le pregunto a la gato si quiere palomitas, ella accede y, como mi estomago no me ha dado ningún problema compramos un “combo cuates”.
Comienza la película. Ya saben: poderes mágicos, un viejito de barba larga, espectros, niñerías, riñas babosas, el miedo por el incierto regreso de un tal “innombrable”… todo en orden.
Ahí me tienen devorando palomitas con mucha salsa, cuando de pronto, a mitad de la película…
Estomago: crrrrruuuuuuuuuaaaaaaaaaggggggggggggghhhhhhhhhhh
Ugh! De pronto me entran unas horribles ganas de “surancho”… o sea, surrar… de hacer caca, pues. Pero estoy en medio de la película, ni modo que me salga. Esperare a que termine. Si aguanto, si aguanto, si aguanto…
Mientras, la película va en que el padrino de Harry le dice algo así como: “cuando todo esto termine, te haré el amor como nadie te lo ha hecho jamás”… ok, quizás no dijo eso, pero yo estaba muy alterado por mi repentina diarrea.
Si aguanto, si aguanto, si aguanto…
Estomago: a si, cabron? Cruuuuuuaaaaaaaaggggggghhhhhhhh!!!!
No aguantoooooo!
Le digo a la gato que ya no aguanto las ganas de hacer caca y que me deje pasar. Ella accede, no sin antes mostrar una expresión burlona. Malvada.
Salgo rápidamente de la sala. “donde chingaos esconden el baño?” pienso. Lo busco, como loco, no lo veo y estoy a punto de preguntarle al boletero en donde esta… pero ya lo encontré.
Entro al primer baño que veo… y la taza esta toda miada… pinche gente puerca, si no le atinan, hagan sentados, pendejos!
Me meto al siguiente. Siento como algo le dice a mi trasero: “déjame salir!” se asoma, se oculta, se asoma, se ocul… bueno, ya entendieron el punto.
Pongo papel en las orillas de la taza (aunque no esta miada, mas vale prevenir) me siento y…

Ahhhhhhhhhhh, que pinche alivio… fuuuuuh, que alguien abra una ventana…
Termino, procedo a la limpieza… otro papel… otro… otro… ok, creo que ya… bueno, otro…
Demonios, pinches baños automáticos. Por que no se va mi chistecito? Por favor, por favor, Jesús, Ala, Buda, los amo a todos!
Flushhhhhhhhhhhhhhh!!!!
Fiu, menos mal!
Me lavo las manos, regreso a la sala con la extraña sensación de que todo el mundo sabe que me ocurrió… la gato se burla de mi… malvada.
Regreso a ver la película: poderes mágicos, un viejito de barba larga, espectros, niñerías, riñas babosas, el miedo por el incierto regreso de un tal “innombrable”… parece que no me he perdido de nada. Éxito.
Usted, querido cliente frecuente, acaba de leer el post mas grotesco y escatológico de todo el blog… el Taquero Narcosatanico agradece la atención y espera no hayan leído mientras procedían a degustar sus alimentos. Gracias… y provecho.