Mostrando las entradas con la etiqueta Nostalgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Nostalgia. Mostrar todas las entradas

sábado, mayo 23, 2009

Yo ni sentí el pinche temblor

Y estaba en el metro, junto a una taquilla (o sea, ni siquiera estaba en un vagón en movimiento). Ni una mareadita ni nada, qué pedo. Como una hora después me habló mi mamá para ver si no me pasó nada, o sea que no servía telcel y yo ni en cuenta. O sea, si me caía un edificio encima y valía madres, yo ni en cuenta.

Como cuando sobreviví al temblor del 85. Yo ni me acuerdo (era un bebé de meses), pero dicen que había un enorme juguetero colgado en una pared cercana a mi cuna. Cuando comenzó el temblor, el juguetero estuvo a punto de soltarse y aplastarme. Al parecer, mi papá corrió a salvarme y justo en el momento en que salió del cuarto conmigo en brazos, se escuchó el desmadre de cómo se cayó la chingadera.

En fin, así me lo han contado y seguro tiene modificaciones para hacer de esta historia una anécdota de heroísmo. Quizás en verdad me calló encima un peluche gigante de un pitufo y por eso la gente comenzó a pensar que los pitufos eran satánicos.

En fin, que el temblor no me hizo sentir nada... el peor sexo de mi vida T_T.

jueves, enero 22, 2009

Mi disco duro

Mi cerebro es como un disco duro saturado de datos. Estoy en un momento de mi vida en que, si quiero guardar algo nuevo, tengo que borrar algo viejo. Y lo peor es que no puedo elegir qué se queda y qué se va, mi cerebro elije por si mismo lo que borra y los resultados casi nunca son buenos. Lo peor es que mi cabeza no conserva cosas que se podrían considerar como importantes y, por el contrario, decide guardar cosas de lo más inútiles.

Por ejemplo, no recuerdo casi nada de la tabla periódica de los elementos químicos, pero recuerdo canciones horribles de Limp Bizkit, cual mp3. No recuerdo cómo se llama el libro de Kant que leí en la universidad, pero me sé la alineación clásica de Bronco, y se que Ramiro no es de los miembros originales. No recuerdo la mayoría de mis cumpleaños (y se supone que fueron felices), pero si recuerdo programas de televisión bastante oscuros, como Superondas, las aventuras de Mari Ann, los rescatadores, David el gnomo, la magia de Titila, la ranita Demetán, un programa de comedia muy malo que se llamaba “y sin embargo se mueve”, etc.

También tengo un archivo de sabores ligado a mis recuerdos. Cada vez que tengo flashbacks de mi vida, siempre hay una comida de por medio. Recuerdo perfectamente a la señora que vendía papas afuera de la escuela, pero no a la mayoría de mis maestros. Recuerdo la boda de unos tíos… quién sabe quienes eran, pero el mole sabía muy rico. El más grande recuerdo que tengo de la primera vez que fui a Acapulco no es del mar, sino de la pizza bañada en salsa valentina cuyo sabor jamás ha sido igualado. Si todos hablan de algo que se supone me pasó y yo no lo recuerdo, seguro no hubo nada chido de comer ese día.

Como sea, si alguien sabe cómo borrar información no deseada del cerebro, hágamelo saber. Hay unos capítulos de la telenovela Muchachitas (la de los 90), que quiero borrar. No me interesa saber quién mató a Federico Cantú…

martes, septiembre 16, 2008

Quisiera postear una vez sin tener que mencionar la palabra postear

Uy, muy tarde.


Creo que la cebolla es un invento de alguien malvado para sembrar odio y maldad en la tierra. Seguro ese ser también es el culpable de toda la programación “de variedad” en el canal cuatro. Debe ser alguien muy perverso. Y con mal aliento.

Ok, digo incoherencias, las tecleo como verdades y sólo consigo el odio y resentimiento de mis vecinos. Así que ustedes se preguntarán ¿A qué viene todo esto? Y yo probablemente les responda algo como esto: “El anterior rollo incoherente viene a colación con el tema a continuación tratado, el cual será revisado profundamente en unos momentos. Antes, un mensaje de nuestros patrocinadores”. Y entonces les pondré un video de youtube, como éste:



Y ustedes reirán. O pensarán en el suicidio. Quizás en mi suicidio. En fin.

Ahora si. El objetivo de esta entrada es para confesar que, a pesar de mi profesión de taquero… NO ME GUSTA LA CEBOLLA. Así es, parece difícil de creer. Pero es cierto. Desde niño nunca he soportado el sabor de la cebolla ni su consistencia, incluso llegando a sentir asco cuando la consumo. Y es algo que no puedo controlar.

Y ustedes pensarán: “¿Pero cómo es posible? ¿Nunca has disfrutado de una tostada de pata? ¿O de tinga? Los huaraches gigantes son una delicia, ¿cómo te atreves a comerlos sin cebolla? ¿No temes morir de osteoporosis?”, a lo que yo contestaré “¿Y qué tiene que ver la osteoporosis con no comer cebolla?” y ustedes contestarán “bueno, es que yo pensé…”, y entonces yo diré “nada, ahora luchemos en lodo” y todo terminará en una refrescante sesión de sexo casual, pero me estoy desviando del tema.

Estoy consiente de mi problema con la cebolla y estoy dispuesto a superarlo. He pensado en ir con algún hipnotista para que me haga creer que una cebolla es una manzana, y así pueda comerla. Pero entonces ya no podría comer manzanas pensando que son cebollas y me volvería loco. Y pederasta. Y el señor de La ley y el orden me rompería la madre y eso no sería deseable.

"Te gustan las niñitas, ¿No es así, infeliz?

Así que, con toda la disposición del mundo (espero y el mundo no se enoje por tomar prestada toda su disposición… ni por mi mal chiste), estoy dispuesto a aceptar sugerencias. Díganme queridos lectores: ¿Qué puedo hacer para adquirir el gusto por la cebolla? El objetivo de mi vida (morir por exceso en el consumo de grasas saturadas) depende profundamente en mi desempeño como comedor de cebolla. Así que cuento con ustedes para eso… y, de pasada, díganme ¿Alguien se acuerda de los amigogopets? Es que me siento viejo.

martes, octubre 30, 2007

Ventajas de jugar videojuegos

1. Desarrolla la imaginación


"Les juro que esto es un juego de ping pong"

2. Nos hace vivir aventuras emocionantes sin dejar de ser unos gordos barrosos sin condición fisica.

"¡Con el poder de mi boomerang azul, voy a patear tu trasero, bastardo pixeleado!"

3. Porque te permite adentrarte en mundos donde hay tortugas gigantes, hongos mágicos y plomeros voladores sin necesidad de meterte drogas.

"Mamá pingüino, su hijo tiene una piel muy tersa"

4. Porque nos da excusas para hacer cosas indebidas. "Yo no quería matar al perro, pero es que se reía de mí cada vez que no mataba ningún pato".

"Sigue riendo, infeliz"


"¿Crees que no es correcto correr con una ametralladora por la calle? Olvidalo, esto es Chinatown"


Luego sigo.

sábado, septiembre 22, 2007

Drama urbano (antes hurbano, para ver si ponian atencion)

Hace como tres años, dos sujetos, compañeros inseparables desde la infancia, se encontraban caminando en una tienda de discos, cuando de pronto, son interceptados por una chica muy mona (o sea, está bien chichona y lleva ropa ajustada) que lleva unos discos de dance en la mano.


Chica mona: Disculpen, ¿les gusta la música electrónica?

Sujeto uno: Pues… ehm… este… eh… amn…

Sujeto dos: No, gracias.

Chica mona: Bueno… hasta luego.

Sujeto uno: La cagas…

Sujeto dos: ¿Qué? Pero si no te gusta la música electrónica. La chica no iba a platicar contigo de otra cosa.

Sujeto uno: Podía sacrificarme, olía bien rico...


Desde entonces, su amistad quedó marcada para siempre por tal traición…

viernes, julio 20, 2007

Los Amigos


Neta, si se extraña a los amigos de la prepa.


Al teléfono

Yo: ¿Bueno?

¿?: ¡¿Qué paso, wey?!

Yo: ¡Qué Ondaaaaaaaa!... ¿Quién habla?

¿?: Chale! Pinche universitario culero! Solo porque nosotros no salimos te haces el interesante… Cámara, antes eras chévere…

Yo: ... si... este... Hola Febo, ¿cómo te ha ido?

Febo: Nada, aquí trabajando, ya ves que no pude salir de la Prepa.

Yo: Si, mal pedo.

Febo: Por cierto, me entere que tu y los otros monos se fueron de briagos el viernes y no me invitaron. Pinches culeros.

Yo: A ver, a ver: no te podíamos invitar porque no fue nada formal. Nos encontramos en la Fes y nos fuimos a un lugar cerca a tomar. Todo espontáneo. Pero si quieres, nos vemos el viernes en la Fes y nos ponemos a beber. Que tal?

Febo: Nel, su escuela me queda bien lejos.

Yo:… quien te entiende?