Venía de la tienda y un wey iba todo farol acelerando como loco en su moto. Eso se da mucho acá en Neza (y estoy seguro que en varios lados también): sujetos con música ridículamente alta dentro de sus coches, microbuseros acelerando a fondo sin ninguna precaución, muchachitos “rudos” en motoneta. Y se ve mucho. Es “lo común”.
Pues bien, el monito de la moto quiso dar una vuelta a toda velocidad en su moto, sin ningún cuidado y sin protección. ¿Y qué pasó? Que por andar rechinando sus llantas, se cayó de manera aparatosa y culera. Hasta chispas sacó su pinche moto.
Unos sujetos que estaban también en la escena (curiosamente faroleando) describieron la escena como “¡No mames, qué buen putazo!”. Tan “bueno” estuvo el putazo que el muchacho no se levantaba. La gente se acercó a él y lo ayudó a ponerse de pié. No dejaba de agarrarse la nuca. Y atrás, un montón de coches pitando, algunos con cláxones musicales. Un wey detrás de mí dijo “mira, ni le pasó nada”…
Y me es inevitable pensar cómo algunas personas ponen en riesgo su vida y la de otros nomás por andar de faroles. Es algo que no me cabe en la cabeza. No veo la importancia de andar llamando la atención de esa manera.
Digo, hay gente llena de inseguridades que busca la aprobación de otros. Pero si un tipo tiene un sonido que hace retumbar culeramente su coche, ¿la gente lo admira? ¿Lo respeta? Yo he visto que a esos son los primeros que asaltan.
Y si el microbusero va echando carreritas con otros vehículos, ¿le demuestran a los pasajeros que son unos chingones? ¿Se ganan el respeto generalizado de la comunidad? Yo he visto calles cerradas por gente que está cansada de que atropellen a sus hijos.
El wey de la moto la libró esta vez, pero ¿le servirá de lección para a la próxima no andar de farol? Los monitos que se burlaron ¿habrán notado la gravedad del “buen putazo”?
Como ya se los había dicho en el post anterior, la gente no sabe andar en los tianguis. No se me malinterprete, no voy a quejarme del exceso de gente que se puede acumular en esos lugares. Es como en el metro, uno va a toparse con otras personas quiera o no. Quejarse por cosas como “es que hace mucho calor” o “ya me engenté” están fuera de lugar. Para eso mejor quedarse en la casa.
Pero eso no justifica que mucha de la gente que suele recorrer estos lugares no tenga ni tantito sentido común como para hacer del bagaje chacharero algo alejado del infierno. Pero bueno… no son personas comunes y corrientes.
Yo, que he sido cliente de diversos tianguis desde tiempos remotos en que era un joven y apuesto niño no-tolerante de la cebolla, he sido testigo de las bondades de la fayuca y la segunda mano, pero también del comportamiento de esos seres irracionales que invaden la tierra desde siempre: LOS DODOS.
A continuación, algunas especies de Dodos tiangueros:
Primero, están los dodos barrera. Son esos que, cual dodo común y corriente, no tienen conciencia de que no son los únicos seres sobre la tierra. Por lo tanto, es probable que se queden parados de pronto en medio del camino, sin importar que tengan a toda una multitud de personas detrás de ellos. Ya sean flacos, gordos, señoras o niños, siempre se las arreglan para tapar todo el camino. Peor aún si van varios de ellos juntos.
También están los dodos inconscientes que llevan a sus niños a los tianguis y mercados, sólo para descuidarlos. Ahí están las señoras que llevan al chamaco de la mano, pero sin fijarse cómo va. Es probable que el pobre niño termine incrustado en una o varias rodillas. O los que llevan al niño en carriola. Está bien, no pudieron dejarlos en casa, pero ¡no la chinguen! Ahí andan azotando al pobre cochecito, como si no tuviera un ser vivo dentro. Incluso he visto como algunas madres llenan la carriola con sus garras que se acaban de comprar, sepultando a su criatura en una inmensidad de ropa usada.
Ya ni se diga de las señoras Dodo (o Dodettes) que se andan arrebatando la ropa usada. O los señores que van chocando con todo el mundo, vaciando la michelada que traen en la mano. O los que se empinan para agarrar cosas que venden en el suelo y te golpean con su enorme trasero (no se qué tan común resulte este último, pero sí, me ha pasado).
Pero si algo me pude irritar, es el dodo ciclista. ¿A quién se le ocurre ir a un tianguis en bici? De verdad, no puedo imaginarme lo que pasa por su cabeza. “Uy, qué cansado es ir al tianguis. ¡Ya se! Me llevo la bici y así nomás pedaleo”. De verdad que no lo entiendo. Ahí están en su armatoste, todos lentos, pisando a los transeúntes con las llantas, ocupando el espacio de tres personas, obstruyendo el paso, etc. Sólo en un escenario podría comprender que lleven su bici por los tianguis, y ese es: que la hayan comprado ahí mismo. Digo, de alguna manera deben llevársela a su casa. Pero de otra forma no lo entiendo.
Y bueno, no todo está en los clientes, también hay vendedores muy particulares. Pero no todos estos son dodos, algunos sólo tienen comportamientos curiosos. Están los que se desviven para que les compres, casi colgándose de sus piernas para que lleves sus dvds multiregión. O el caso contrario, los que parece que te están haciendo un favor al atenmderte, no importando que ya les estés comprando (estos dos últimos son muy frecuentes en la plaza de la computación).
Y ya le paro, no vaya a ser que piensen que soy un quejoso. Y habrá el que diga “yo por eso compro en establecimientos oficiales”, pero estos también tienen su fauna, aunque muy particular. Tal vez les hable de ellos luego.
En fin, cuates y cuatas, no dejen de visitar sus tianguis favoritos. El tianguis y el mercadito son un patrimonio de nuestra nación, son herencia de nuestros antepasados, son símbolo de nuestra identidad, son testimonio de nuestra herencia milenaria... y luego tienen fayuca bien chida.
Ciertamente, hay un chingo de Dodos en este mundo. Sin embargo, no todos los Dodos son del mismo tipo.
Aquí un breve listado de algunos de estos subgéneros de Dodo. Listos?
Dodo temporal: Este se da cuando una persona que normalmente no es un Dodo se ve llevado por las circunstancias de la vida a cometer actos dignos de uno. Este comportamiento generalmente es inducido por algún elemento externo como el alcohol. El Dodo temporal suele sentirse culpable de las tarugadas que puede llegar a cometer.
Importante: No todo borracho es Dodo, ni todo Dodo es borracho.
Ejemplo: El Teo, un amigo de la preparatoria, siempre era bien tranquilo… solo necesitaba un poco de alcohol para hacer cosas Dodescas, como pegarle a los comerciantes, gritarle a los microbuseros, o ser una especie de maquina productora de vomito… todo esto cerca de la escuela. Al otro día siempre pedía disculpas y todo volvía a ser normal.
Dodo nivel uno: Dodo chingaquedito. Este depende de tu nivel de amargura, así como tu capacidad de soportar papelitos en tu cabello, gritos en tus oídos, el exceso de perfume, etc. Posiblemente estos Dodos se maten a sí mismos, despreocúpate.
Dodo nivel dos: Estos son un poco más molestos, ya que suelen afectar su entorno en maneras más agresivas. Todos esos monos que tiran basura en la calle, estornudan sin taparse el hocico, le pegan a la gente cuando caminan, te cuentan el final de las películas… en fin, hacen tu vida más incomoda. Aquí están incluidos los que escuchan reggeton a volúmenes altísimos en su coche… incluso los que cantan reggeton.
Dodo nivel tres: Cuidado! Estos son muy peligrosos, ya que sus acciones pendejas afectan profundamente a los que los rodean. Por ejemplo: tu estás haciendo un examen, y estás contestando todo bien chingón. Entonces un Dodo nivel tres te pide sin ninguna discreción: “pásame la cuatro”. El maestro se da cuenta y te anula el examen. Y tú mientas madres.
Dodo monstruo: Altamente peligroso. Este dodo es sumamente pendejo, sumamente mediocre y tiene casi todos los elementos de los otros Dodos pero al mismo tiempo. Lo peor de todo es que muchas de sus acciones afectan culeramente a las personas, ya que estos Dodos tienen empleos o cargos públicos importantes, y su desempeño afecta muchas vidas.
Ejemplos: ahí tienen a Vicente Fox. ¡ese pinche Dodo era el Presidente de México! Y cometió muchas pendejadas que ni un niño de 8 años cometería.
Otro ejemplo que me llega a la mente es el ya mencionado Dodo de Italiano. Que qué tiene de especial este pendejo? Algo que se me pasó decirles: el cabrón es ABOGADO. No mames, pobre del que sea su cliente.
Por ahora es todo, seguro hay más subgéneros, por el momento son los que me vienen a la mente.
En mi clase de italiano hay un tipo sumamente molesto (y sumamente pendejo). No se calla ni un ratito, su voz es como un eterno zumbido.
Eh aquí unas situaciones clásicas de este Dodo de nivel descomunal:
Situación 1: El texto de hoy es una crítica al machismo en Italia. La maestra hace una comparativa con la situación en México, invitándonos a la reflexión.
Dodo dice: “Maestra, ¿sabe cual es el papel de la mujer? El motor de la escoba”.
Situación 2: La maestra dice: “Soprattuto” significa “sobretodo”.
Dodo dice: “Oiga maestra, ¿qué significa Sopravuto?" (El cabrón está atrasado dos segundos al resto del mundo)
Situación 3: la maestra dice: “si encuentro un solo papel tirado en el suelo, les bajo un punto”.
Dodo dice: “pero luego los de intendencia no hacen su trabajo, maestra. Yo luego dejo tirado un embase de yogurt en un salón y ahí está al otro día…”
¿Les pareció gracioso? ¿La maestra es una amargada? ¿Este Dodo es un carismático y puntual observador de su entorno? ¿Está adelantado a su tiempo? ¿si?
¡Aguántenlo ustedes!
Lo bueno es que el policia del Karma se lo va a llevar...
Pero los Dodos de los que trato de advertirles tienen forma humana.
Así es. Estamos rodeados por ellos, y a simple vista son personas como tú y yo. Pero hay varias maneras de identificarlos. Permítanme explicarles:
¿Han visto a la gente que contesta su teléfono celular en el cine y no deja de hablar ni de patear los asientos durante la película? SON DODOS.
En la calle ¿han visto a esa gente que saca la mano por la ventanilla de su coche para tirar su basura en la calle? SON DODOS
Las que van por los tianguis en bici. Los que se meten en las filas. Los que escriben tu número de teléfono en las paredes de los baños públicos. Los que no te dejan escuchar al maestro de matemáticas. Los que se arrejuntan en los micros. La mayoría de los microbuseros, sobretodo cuando se quedan parados por horas esperando que más gente se suba, sin importar que va lleno. Los testigos de Jehová…
TODOS SON DODOS.
Los Dodos no son inteligentes, no contemplan su entorno, solo actúan de manera simple, pero sobretodo, SIEMPRE AFECTAN LO QUE ESTÁ A SU ALREDEDOR.
Pronto en este blog, mis experiencias con los Dodos.
lunes, abril 16, 2007
Están entre nosotros…
Seguramente hay uno cerca de ti en este preciso y maldito momento…
En la escuela…
En el cine…
En la cola de las tortillas…
Siempre tienen algo que decir. Su existencia colisiona con cada aspecto que los rodea.